En los últimos años, los programas de talento deportivo (TID) han crecido en popularidad y se consideran vías críticas para maximizar el potencial de los atletas para alcanzar el éxito (Anshel y Lidor, 2012; Vaeyens, Güllich, Warr y Renaat, 2009). Se ha sugerido que un programa TID efectivo tiene el potencial de detectar el talento temprano, lo que puede actuar como un componente vital para aumentar las posibilidades de éxito deportivo de una nación (Vaeyens y cols., 2009). Asimismo, Anshel y Lidor (2012) sugirieron que los programas de TID facilitan el proceso de selección de atletas mediante el uso de procesos basados en la evidencia que se pueden refinar a través de la retroalimentación y la evaluación del sistema. Sin embargo, a pesar de las ventajas potenciales de los programas TID, sigue habiendo una discrepancia entre lo que se propone en la investigación y lo que se observa en la práctica (Pankhurst, Collins y MacNamara, 2013).
De hecho, muchas de las cualidades que distinguen el rendimiento atlético superior en adultos pueden no ser aparentes hasta la adolescencia tardía (Pearson, Naughton y Torode, 2006; Vaeyens, Lenoir y Williams, 2008), y el rendimiento inicial no está fuertemente asociado con el éxito posterior (Barreiros, Côté y Fonseca, 2014). Finalmente, es importante destacar que, debido a que la edad cronológica y la madurez biológica rara vez progresan a la misma velocidad, los niños pueden ser ayudados u obstaculizados en las pruebas de rendimiento por su madurez biológica, especialmente cuando se compara con las normas de edad cronológica (Malina, Coelho-Silva, Figueiredo, Carling y Beunen, 2012; Matthysy cols., 2013).
De cara a los estudios realizados sobre el TID, tan solo algunas variables se han visto consistentes entre estudios, como son el sprint y la agilidad (Johnston, Wattie, Schorer y Baker, 2017). Además, de cara a la investigación, Baker, Hodges y Wilson (2012) ponen la atención sobre las ventajas de utilizar diseños longitudinales para ayudar a determinar los factores que influyen en el desarrollo de habilidades.
Asimismo, conviene destacar que sabemos muy poco sobre los predictores del talento en el deporte de élite, sabemos aún menos sobre la predicción del talento en atletas femeninas y tampoco sobre la gran mayoría de deportes (Johnston y cols., 2017). Otro hecho importante es el bajo número de estudios realizados en menores de 10 años, por lo que la falta de investigación en dicho grupo de edad sugiere que los TID no deberían emplearse en este grupo poblacional (Bloom, 1985).
Finalmente, los investigadores también han propuesto la necesidad de un modelo que sea más representativo de las demandas de rendimiento, como el modelo de dinámica ecológica, que pone énfasis en las interacciones del individuo en su entorno donde las intenciones, percepciones y acciones están interconectadas en lugar de tratados como entidades separadas (Davids, Araújo, Vilar, Renshaw y Pinder, 2013; Pinder, Davids, Renshaw y Araújo, 2011).
Referencias:
Johnston, K., Wattie, N., Schorer, J., y Baker, J. (2017). Talent identification in sport: a systematic review. Sports Medicine, doi: 10.1007/s40279-017-0803-2.
Vaeyens, R., Güllich, A., Warr, C. R., y Philippaerts, R. M. (2009). Talent identification and promotion programmes of Olympic athletes. Journal of Sports Sciences, 27(13),1367–1380, doi: 10.1080/02640410903110974.
Anshel, M., y Lidor, R. (2012). Talent detection programs in sport: the questionable use of psychological measures. Journal of Sport Behaviour, 3(25), 239–266.
Pankhurst, A., Collins, D., y MacNamara, Á. (2013). Talent development: linking the stakeholders to the process. Journal of Sports Sciences, 31(4), 370–380.
Pearson, D. T., Naughton, G.A., y Torode, M. (2006). Predictability of physiological testing and the role of maturation in talent identification for adolescent team sports. Journal of Science and Medicine in Sport, 9(4), 277–287, doi: 10.1016/j.jsams.2006.05.020.
Vaeyens, R., Lenoir, M., Williams, M., y Philippaerts, R. M. (2008) Talent identification and development programmes in sport current models and future directions. Sports Medicine, 35(9), 703–714, doi: 10.2165/00007256-200838090-00001.
Barreiros, A., Côté, J., y Fonseca, A.M. (2014). From early to adult sport success: analysing athletes’ progression in national squads. European Journal of Sports Sciences, 14(1), 178–182.
Malina, R.M., Coelho-Silva, M.J., Figueiredo, A.J., Carling, C., y Beunen, G. P. (2012). Interrelationships among invasive and non-invasive indicators of biological maturation in adolescent male soccer players. Journal of Sports Sciences, 30(15), 1705–1717, doi: 10.1080/02640414.2011.639382.
Matthys, S.P., Vaeyens, R., … y Philippaerts, R. M. (2013). A longitudinal study of multidimensional performance characteristics related to physical capacities in youth handball. Journal of Sports Sciences, 31(3), 325–334, doi: 10.1080/02640414.2012.733819.
Baker, J., Hodges, N. J., y Wilson, M. (2006). Collecting and assessing practice activity data: concurrent and retrospective approaches. En: Ericsson KA, Hoffman R, Kozbelt A, et al., editors. The Cambridge handbook of expertise and expert performance. Cambridge: Cambridge University Press.
Bloom, B.S. (1985). Developing talent in young people. Nueva York: Ballantine Books.
Davids, K., Araújo, D., Vilar, L., Renshaw, I., y Pinder, R. (2013). An ecological dynamics approach to skill acquisition: implications for development of talent in sport. Talent Development & Excellence, 5(1), 21–34.
Pinder, R. A., Davids, K. W., Renshaw, I., y Araújo, D. (2011). Representative learning design and functionality of research and practice in sport. Journal of Sport and Exercise Psychology, 33(1), 146–155, 10.1123/jsep.33.1.146.