domingo, 24 de diciembre de 2017

Entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes (II)

Planificación del entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes

El entrenamiento de fuerza en niños es algo que ha ido variando a lo largo del tiempo, pasando de los primeros estudios que no lo recomendaban hasta los datos que hoy en día que recomiendan su aplicación tan pronto como sea posible. Gracias a este entrenamiento, se ha visto que el entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes de entre seis y dieciocho años logra mejoras en la fuerza muscular, la potencia, la velocidad de carrera, la velocidad de golpeo, la resistencia, el desarrollo motor general y la prevención de lesiones (Zwolski, Quatman-Yates y Paterno, 2017).

Fruto de toda esta investigación, se ha llegado al modelo de desarrollo a largo plazo para todos los jóvenes elaborado por Lloyd y cols. (2015), el cual se muestra a continuación:


Figura 5a. Modelo de desarrollo físico para hombres (Lloyd y cols., 2015).



Figura 5b. Modelo de desarrollo físico para mujeres (Lloyd y cols., 2015).


Este modelo se basa en el desarrollo tanto a nivel de salud como deportivo para todos los jóvenes deportistas, incluyendo en el mismo tanto el desarrollo técnico básico, como el del deporte específico, como de las distintas cualidades básicas.

No obstante, para ello se basan primeramente en el modelo de Côté y Vierima (2014, citado en Lloyd y cols., 2015) (Figura 6), en el cual se muestran los posibles resultados según el tipo de entrenamiento.

Asimismo, previamente a desarrollar el modelo mostrado en la Figura 5a y Figura 5b, es necesario que los jóvenes deportistas puedan realizar correctamente los diferentes componentes del desarrollo de competencias atléticas de habilidades motoras, el cual se muestra en la Figura 7 (Lloyd y Oliver, 2014). Dichas competencias se logran mediante un programa de entrenamiento individualizado en el cual se busca la eficacia en cada una de estas habilidades para alcanzar una técnica de ejecución adecuada.


Figura 6. Modelos de desarrollo de la práctica deportiva (Côté y Vierima (2014, citado en Lloyd y cols., 2015).



Figura 7. Componentes del desarrollo de competencias atléticas de habilidades motoras (Lloyd y Oliver, 2014).


A continuación, pasaremos a explicar el modelo de desarrollo físico de jóvenes mostrado en la Figura 5a y Figura 5b. Lo primero a tener en cuenta de cara a entender este cuadro es la organización de las distintas categorías en base a la edad cronológica, pero de cara a un mayor entendimiento para, posteriormente, mostrar que los cambios importantes se producen con el pico de velocidad de crecimiento (PHV, por sus siglas en inglés) debido a los cambios que producen en el organismo tanto de chicos como de chicas (conviene tener en cuenta que las chicas maduran más rápidamente que los chicos de cara a una correcta planificación). Dichos cambios consisten en un aumento en la concentración de andrógenos, una mayor diferenciación de las fibras, un aumento del adenosín trifosfato en reposo, un aumento de los niveles de creatín-fostato y al desarrollo de la arquitectura de los tendones (Myer, Faigenbaum, Ford, Best, Bergeron y Hewett, 2011). Sin embargo, conviene saber en qué fase de desarrollo se encuentran nuestros deportistas para poder planificar, evaluar y controlar correctamente el programa de entrenamiento y, para ello, contamos con los algoritmos desarrollados por Sheppard y Young (2006), que son los siguientes:


Figura 8. Algoritmos para calcular el PHV (Sheppard y Young, 2006).


No obstante, estas fórmulas tienen un error de seis meses, por lo que es recomendable una mayor investigación para lograr aumentar la precisión de cara a una mayor optimización del proceso de entrenamiento.

Tras ello, ya podemos pasar a las diferentes capacidades a desarrollar. Tal y como se observa en el primer apartado, las habilidades motoras fundamentales (FMS, por sus siglas en inglés) muestran un gran protagonismo en las fases iniciales que progresivamente va perdiendo; lo cual se debe a que es el momento de adquirir la técnica necesaria y posteriormente de perfeccionarla y mantenerla. Dichas FMS son las mostradas en la Figura 7.

Respecto a las habilidades específicas del deporte (SSS, por sus siglas en inglés), se muestra el camino inverso debido a la especialización en el deporte, la cual no debe ser temprana para procurar un buen desarrollo de los futbolistas. De hecho, Bompa (2003) sugiere que la especialización en el fútbol comience entre los once y trece años. De hecho, los investigadores han encontrado que aquellos que se especializan pronto en el deporte tienen un mayor riesgo de sobreentrenamiento, lesiones por sobreuso y de sufrir el fenómeno psicológico del burn-out (American Academy of Pediatrics, 2000; DiFiori, 2010; Hall, Barber Foss, Hewett y Myer, 2015).

Tras ello encontramos el apartado movilidad, el cual hace referencia también a la flexibilidad, el cual tiene cierta importancia en todo momento y aumenta ligeramente su protagonismo en los años previos al PHV. Respecto al trabajo de velocidad, potencia y agilidad, observamos que mantienen una importancia similar, si bien la potencia adquiere mayor importancia al llegar a la fase adulta. Por lo que respecta a la resistencia, esta aumenta su importancia conforme los deportistas van madurando y creciendo debido al desarrollo de estas vías energéticas.

En cuanto a la planificación, va cogiendo mayor importancia conforme se va progresando, si bien es indispensable que sea individualizada y optimizada para cada sujeto.

Finalmente, encontramos la importancia del tema en cuestión, el trabajo de fuerza, el cual se divide en fuerza máxima e hipertrofia. En primer lugar, conviene recordar todos los beneficios del entrenamiento de fuerza, los cuales hemos mencionado anteriormente gracias al trabajo de Zwolski y cols., 2017. De esta forma, observamos una importancia capital de la fuerza máxima a lo largo de todo el proceso de entrenamiento de los deportistas de cara a conseguir unos buenos niveles tanto de salud como de rendimiento. Respecto a la hipertrofia, esta cualidad adquiere importancia tras el PHV debido a los cambios que se producen y que ya hemos comentado anteriormente.

A continuación, se muestran varios ejemplos de planificación del entrenamiento de fuerza en jóvenes deportistas:


Figura 9. Ejemplo de sesión de cuerpo completo de acondicionamiento para un niño de ocho años sin experiencia de entrenamiento (Lloyd y Oliver, 2014).



Figura 10. Ejemplo de sesión de cuerpo completo de acondicionamiento para un joven de diecisiete años con ocho años de experiencia de entrenamiento (Lloyd y Oliver, 2014).

Bibliografía

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