Introducción
La fuerza es la capacidad para vencer o contrarrestar una resistencia mediante la actividad muscular (Platonov, 2011). Asimismo, se trata, según Tous (2007) y González-Badillo y Ribas-Serna (2014), de la única cualidad física de la cual derivan las demás, es decir, la resistencia y la velocidad y estableciendo como cualidades físicas facilitadoras la coordinación y la flexibilidad.
Figura 1. Estructuración de las características físicas entorno a la fuerza como capacidad física fundamental (Tous-Fajardo, 2007).
Por tanto, se trata de una cualidad que debe ser completamente interpretada en sus diferentes manifestaciones para una correcta aplicación de cara a lograr unos niveles óptimos ya sea para salud o rendimiento.
Asimismo, siguiendo lo que dicen González-Badillo y Ribas-Serna (2014), tan solo existe una cualidad de la fuerza, la cual es la fuerza máxima, y no solo existe una fuerza máxima, sino infinitas fuerzas máximas para cada uno de los pesos que puede mover cada atleta. De este modo, los mismos autores extraen el término de fuerza útil, que es la fuerza que el deportista tiene que aplicar en su deporte.
Asimismo, cada porcentaje de fuerza lleva asociada una velocidad (González-Badillo, Sánchez-Medina, Pareja-Galeano y Rodríguez-Rosell, 2017), motivo por el cual el principal objetivo es la mejora de los niveles de fuerza para poder aplicar una mayor velocidad ante un mismo peso.
Figura 2. Velocidad media propulsiva con cada porcentaje de la RM en cuatro ejercicios con velocidades de la 1RM diferentes (González-Badillo y cols., 2017).
En nuestro caso, dicha fuerza útil es la que se aplica sobre el propio peso corporal y sobre el peso del balón principalmente, motivo por el cual el objetivo es lograr aplicar la mayor cantidad de velocidad ante dichos pesos, es decir, mejorar la fuerza máxima de los futbolistas.
Asimismo, también se ha visto ampliamente que el entrenamiento de fuerza posee grandes atributos de cara a la prevención de lesiones (Tous-Fajardo, 2007).
De este modo, a lo largo del trabajo trataremos las necesidades de fuerza en el fútbol para un correcto entrenamiento de la misma, cómo planificar dicho proceso y cómo usar el entrenamiento de fuerza para prevenir lesiones.
Necesidades de la fuerza en el fútbol
El entrenamiento de fuerza en el fútbol no adquiere la importancia que poseen otros deportes como, por ejemplo, la halterofilia, el balonmano o las carreras cortas de velocidad (González-Badillo y cols., 2017); pero sí que posee una gran importancia en el proceso de entrenamiento de cara a un rendimiento óptimo en diferentes acciones tales como los cambios de dirección, los saltos, los golpeos, la carrera o la prevención de lesiones, entre otros. De este modo, González-Badillo y cols. (2017) catalogan las necesidades de fuerza del fútbol como medias-bajas, englobándolas en el que designa como grupo D junto a otros deportes como son el baloncesto, el hockey hierba y el tenis.
Figura 3. Evolución de las cargas mínimas y máximas del último ciclo de cada etapa (González-Badillo y cols., 2017).
Así pues, observamos que, para llegar a los niveles óptimos de fuerza, no es necesario emplear grandes cargas a lo largo del proceso de entrenamiento, llegando al 80-83% del 1RM cuando el deportista ya tiene experiencia en el entrenamiento de fuerza. Asimismo, si calculamos el nivel de fatiga mediante la pérdida de velocidad respecto a la primera repetición, observamos como este tiene que ser igual o inferior al 15% de cara a unas ganancias óptimas de niveles de fuerza tal y como citan los mismos autores a lo largo del libro; eso sí, para ejercicios de miembros superiores debe ampliarse ese margen hasta un máximo de un 5-10% más de pérdida de velocidad.
Finalmente y yendo a los niveles vistos en partido, observamos que los deportistas poseen una altura de salto en CMJ de 45,3cm en el caso de los jugadores de campo y de 48,5cm en el caso de los porteros y, en el caso de la velocidad, los delanteros son los más rápidos promediando 1,39s en el esprint de 5m, 2,03s en el de 10m y 3,28s en el de 20m (Sporis, Jukic, Ostojic y Milanovic, 2009). No obstante, conviene tener en cuenta que estos datos pertenecen a la primera división croata, pudiendo variar los resultados en otras ligas. Los resultados completos se encuentran en la siguiente tabla:
Figura 4. características fisiológicas y psicológicas de los jugadores de fútbol croatas de élite (Sporis y cols., 2009).
Muy interesante David, este post puede ayudar mucho a quienes pretendan mejorar su rendimiento en este deporte. Gracias y un saludo :)
ResponderEliminar¡Muchas gracias, Joaco!
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