domingo, 10 de diciembre de 2017

El salto en contramovimiento (CMJ) como test (II)

¿Cómo medirlo?

Para medir un salto en contramovimiento, encontramos principalmente tres métodos, los cuales son los siguientes:

Plataformas de saltos: se trata de plataformas en las cuales se realiza el salto y que pueden medir diferentes variables mediante un software específico a partir de los datos recolectados por el hardware. Asimismo, “son las que aportan los datos más precisos” (Balsalobre-Fernández y Jiménez-Reyes, 2014).


Plataformas de infrarrojos: son las más empleadas en los test de campo debido a que las plataformas de salto tienen un coste elevado y a que poseen una escasa portabilidad. Este sistema calcula la altura del salto “mediante la medición del tiempo que el atleta permanece en el aire, y consisten en dos “bastones”
conectados entre sí que emiten una señal infrarroja de uno a otro”. La precisión de este sistema es de un milisegundo.

Cámaras de alta velocidad: se trata del análisis del salto a partir de la grabación del salto mediante una cámara de alta velocidad (AV). Posteriormente, se calcula el tiempo equivalente a cada frame y se contabiliza el número de frames o imágenes que el atleta se encuentra en el aire. Posteriormente, se deben emplear fórmulas para calcular las demás variables, tal y como ocurre con las plataformas de infrarrojos. Un ejemplo se encuentra en el estudio de Balsalobre-Fernández y cols. (2014), en el cual validan la aplicación HSC-Kinovea para tratar los datos almacenados por las cámaras AV.
Finalmente, ahora también es posible el análisis del CMJ mediante una aplicación móvil. Dicha aplicación se denomina My Jump 2 – Mide tu salto y está disponible en la AppStore de Apple tanto para dispositivos iPhone como iPad que disponen de cámara AV. Esta aplicación se encuentra validada científicamente en el estudio realizado por Balsalobre-Fernández y Glaister (2015), encontrando la siguiente correlación:



Gráfico 1. Validez concurrente entre la plataforma de saltos y My Jump 2 (Balsalobre-Fernández y Glaister, 2015).


Para concluir este apartado, cabe señalar dos aspectos:


El primero consiste en que, excepto en el último caso, es necesario un ordenador para tratar la información recabada por los instrumentos, en el cual se instalará el software específico.


El segundo engloba tanto a la aplicación móvil como a las cámaras de alta velocidad (en la que se basa la anterior) y la plataforma de infrarrojos. El aspecto consiste en que “la ecuación para el cálculo de la altura del salto emplea el tiempo al cuadrado, lo cual significa que el error en la medida se incrementa conforme aumenta el tiempo de vuelo” (Balsalobre-Fernández y cols., 2014). 

Valores normativos

Por lo que respecta a los valores normativos, podemos encontrar escalas tanto para deportistas como para la salud y la calidad de vida.

Respecto a la calidad de vida, se
encuentran tablas con los valores medios para los grupos de población comprendidos entre los diez y los sesenta y nueve años de edad.

Asimismo, estos datos se encuentran divididos en dos tablas de dos estudios diferentes. En el primero, se estipulan los valores normativos para jóvenes de entre diez y quince años, mostrándose tan solo los valores normativos. En el segundo caso, encontramos el resto de grupos de edad agrupados de diez en diez años, excepto el primer grupo, que engloba desde los quince hasta los diecinueve. Además, en esta segunda tabla se muestran los percentiles, motivo por el cual se puede saber con mayor exactitud en qué percentil se localiza cada persona de cara a saber la necesidad de mejorar su salto en contramovimiento, si fuera el caso. Además, encontramos los grupos poblacionales divididos por el sexo. Para finalizar, en esta segunda tabla no se muestra el pico de potencia, motivo por el cual tan solo lo podemos calcular con la altura (en centímetros), cuando en el primero se puede comprobar con ambos métodos.


Tabla 1. Valores normativos de 10 a 15 años de edad (Taylor y cols., 2010).




Tabla 2. Valores normativos a partir de 15 años de edad (Payne y cols., 2000).

Propuesta de intervención

Una propuesta de intervención de cara a reducir el riesgo de lesión en el ligamento cruzado anterior se puede encontrar en el estudio de Vescovi y VanHeest (2010) realizado en jugadoras adolescentes de fútbol. El programa consistió en implementar el Programa Santa Mónica para la prevención de lesiones y la mejora del rendimiento, consistente en un calentamiento, estiramientos, fortalecimiento, pliometría y agilidad según Mandelbaum (como se cita en Vescovi y VanHeest, 2010). Las conclusiones del programa fueron que tiene un pequeño efecto en la mejora del esprint, que puede atenuar la pérdida del CMJ y que no proporciona ningún beneficio en la mejora de los cambios de dirección.

Otro plan de prevención de lesiones es el que desarrolló el equipo de de Hoyo, Pozzo, Sañudo, Carrasco, Gonzalo-Skok, Domínguez-Cobo y Morán Camacho (2015) mediante el entrenamiento de sobrecarga excéntrica. Los test empleados para comprobar la mejora fueron el CMJ y los esprints de 10m y 20m. Los resultados del estudio fueron la mejora del CMJ, del esprint de 20m y de la fase de 10 a 20m del mismo, no observándose mejoras significativas en el esprint de 10m.


De este modo, se puede concluir que el entrenamiento de sobrecarga excéntrica es una buena medida para la prevención de lesiones.


Asimismo, la presencia de desequilibrios musculares contribuye a una mayor incidencia de lesiones, motivo por el cual la mejora de este factor es clave por dos motivos: el expuesto del mayor riesgo de lesión y el de corregir el propio desequilibrio. Ello se puede lograr mediante programas compensatorios para reducir la diferencia de fuerzas entre ambos miembros o sobre la musculatura agonista y antagonista.


No obstante, antes conviene tener en cuenta que se debe realizar un diagnóstico y una evaluación en la cual tener en cuenta posibles acortamientos de cara a que el proceso de entrenamiento que se vaya a abordar se pueda realizar satisfactoriamente y, además, con un bajo riesgo de lesión, asegurando así la mejora de la calidad de vida del paciente. Para ello, se pueden realizar una serie de test como el Thomas Test y el test de dorsiflexión de tobillo o Lunge Test.


En el Thomas Test se comprueba la flexión de cadera para comprobar si existe algún acortamiento en el psoas ilíaco. Para ello, se debe colocar al paciente en posición decúbito supino en una camilla o superficie similar y, posteriormente, flexionar una de las caderas (Gross y cols., 2009). Si al realizar la flexión de cadera, la otra también se flexiona, el resultado es positivo y ello resultará en un acortamiento de dicho músculo. Por el contrario, si no se produce flexión de la otra cadera, el resultado será negativo y no existirá acortamiento alguno.


Imagen 2. Resultado negativo (normal) y positivo (abnormal) en el Thomas test (Gross y cols., 2009).


Por lo que respecta al test de dorsiflexión de tobillo, el principal agonista es el tibial anterior (Gross y cols., 2009). En él, se comprueba la flexibilidad dorsal de dicha articulación. Un resultado positivo en este test muestra una escasez de la misma y aumenta considerablemente la posibilidad de sufrir tendinopatía rotualiana, además de imposibilitar una buena técnica de sentadilla. Para comprobar la flexibilidad dorsal del tobillo, se puede emplear el Test de Lunge de Bennell y cols. (1998). En él, un resultado positivo será la dorsiflexión menor de 10cm, mientras que un resultado negativo corresponderá a una dorsiflexión de tobillo mayor a 10cm. Dicha dorsiflexión deber La realización del test es la mostrada en la siguiente imagen:


Imagen 3. Resultado positivo en el Lunge Test. Elaboración propia.



Imagen 4. Resultado negativo en el Lunge Test. Elaboración propia.


Por último, en un programa de acondicionamiento físico, es conveniente elegir correctamente los ejercicios. De hecho, se ha comprobado que para incrementar la altura en el CMJ (si ese es el objetivo debido a no llegar al valor normativo mínimo), la sentadilla logra incrementar este valor en detrimento del ejercicio en prensa, pese a que ambos logran aumentar el 1RM en la misma proporción (Wirth y cols., 2016).


Tabla 3. Comparación de la altura en cm en el Squat Jump (SJ) y CMJ (Wirth y cols., 2016).


Artículos que utilizan el test

Respecto a los artículos que emplean el testo, podemos encontrar varios de ellos en la base de datos Pubmed, buscando en la sección de artículos con las palabras clave (en inglés) “salto en contramovimiento” y “asimetría” para observar métodos en los cuales se emplea este sistema para evaluar la asimetría de ambos miembros inferiores.

Uno de los estudios que se encuentra empleando estas palabras clave es el de Benjanuvatra, Brendan, Jacqueline, Alderson y Blanksby (2013), donde evalúan el CMJ con una pierna y bilateral. De este modo, los autores encuentran que el 45% de los participantes generó mayor un mayor impulso con la pierna derecha y solo un 17% con la izquierda. No obstante, en el CMJ con una pierna, donde el 48% no presentó asimetrías significativas.


También se encuentran otros estudios como el de Impellizeri y cols. (2007) en jugadores de fútbol en el cual se observa una asimetría de un 6,18% o el de Menzel y cols. (2013), que hace el estudio sobre el mismo deporte, pero esta vez sobre los guardametas, observándose una asimetría del 5,58%, siendo algo mejor que en los jugadores de campo del estudio de Impellizeri y cols. (2007).

Referencias

Balsalobre-Fernández, C., Glaister, M., y Lockey, R.A. (2015). The validity and reliability of an iPhone app for measuring vertical jump performance. Journal of Sports Sciences, 33(15).

Balsalobre-Fernández, C., Tejero-González, CM., y del Campo-Vecino, J. (2013). The concurrent validity and reliability of a low-cost, high-speed camera-based method for measuring the flight time of vertical jumps. The Journal of Strength and Conditioning Research, 28(2), 528-533. doi: 10.1519/JSC.0b013e318299a52e.


Balsalobre-Fernández, C., y Jiménez-Reyes, P. (2014). Entrenamiento de fuerza: nuevas perspectivas metodológicas. Recuperado de: https://itunes.apple.com/es/book/entrenamiento-fuerza-nuevas/id808033756?mt=13.


Bennell, K., Talbot, R., Wajswelner, H., Techovanich, W., Kelly, D., y Hall, A.J. (1998). Intra-rater and inter-rater reliability of a weightbearing lunge measure of ankle dorsiflexion. Australian Journal of Physiotherapy, 44(3), 175-180.


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Gross, JM., Fetto, Joseph., y Rosen, E. (2009). Musculoskeletal Examination (3rd Edition). Hoboken, Estados Unidos: Wiley-Blackwell.


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Wirth, K., Hatman, H., Sander, A., Mickel, C., Szilvas, E., y Keiner, M. (2016). The impact of back squat and leg-press exercises on maximal strength and speed-strength parameters. The Journal of Strength and Conditioning Association, 30(5), 1205-1212.


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